Pig Hole Ceramic: juego de dados con cerditos para dinamizar grupos
Juego de dados para 2 a 6 personas con 60 cerditos de cerámica como piezas. Incluye caja/tablero de madera con agujero central y dado; cuando sale el 6 se puede lanzar un cerdito al agujero. Presentación profesional habitual en unidad de embalaje
| Clasificación ESAR | (R) 4. 05. JUEGO DE HABILIDAD , (R) 4. 08. JUEGO DE AZAR |
| Para jugar en... | Centros educativos , Centro juvenil , Granjas escuelas, campamentos y colonias , Escuelas vacacionales , Ludotecas , HORECA (hotel, restaurante, cámping) , Empresas , Residencias de 3ª edad |
| Marca / Fabricante | Engelhart |
| Fabricación | FABRICACIÓN NO EUROPEA |
Pig Hole Ceramic es ese “comodín” que agradece cualquier programador/a de actividades: reglas inmediatas, risas aseguradas y una tensión deliciosa cada vez que el dado rueda. Las personas participantes gestionan su “piara” y, cuando sale el 6, llega el momento estrella: intentar colar el cerdito por el agujero central.
Si buscas un recurso rápido para romper el hielo, activar la atención y generar micro-retos sin pantallas, aquí lo tienes. Funciona especialmente bien en rotaciones de ludoteca, sobremesas en campamentos, tardes en residencias (por su ritmo amable) y dinámicas de empresa donde interesa observar tolerancia a la frustración, autocontrol y apoyo entre iguales.
La estética —caja/tablero de madera y piezas de cerámica— convierte el juego en un objeto atractivo que se cuida y se quiere sacar a mesa. Además, admite variantes: juego cooperativo por equipos, objetivos por rondas, o “modo inclusivo” reduciendo penalizaciones y priorizando turnos cortos para que todo el mundo participe con comodidad.
Mecánica: dado + colocación
Temática: cerditos simpáticos
Edad: +6 años
Medidas: 18×18×4 cm
Complejidad: baja
Nº Jugadores: 2–6 (adaptable)
Autor/a: no indicado
Material: Caja y tablero de madera; 60 cerditos de cerámica; 1 dado de madera.
En ludotecas y centros educativos, úsalo como “estación de autorregulación”: partidas cortas (5–8 min) con roles rotativos (quien lanza, quien cuenta, quien anima) para asegurar participación equitativa. En campamentos y colonias, crea un ranking cooperativo por cabañas (suma de cerditos “salvados”) para reforzar pertenencia sin humillar a nadie.
En residencias, prioriza turnos pausados y adapta la puntería: acercar el juego, permitir “dos intentos” con el 6, o convertir el lanzamiento al agujero en acción compartida (una persona sujeta la caja, otra lanza) para favorecer motricidad y vínculo.
En empresas y animaciones, úsalo como metáfora de gestión del riesgo: antes de tirar, cada equipo decide si “asegura” o “arriesga”, y luego se hace una mini-reflexión (30 segundos) sobre toma de decisiones y clima del grupo. Para inclusión, reduce penalizaciones (en vez de “recoger todo”, recoger solo una zona), usa apoyos visuales de turno y permite “dado asistido” (lanzador/cazadado) para personas con diversidad motora o fatiga.