La versión resistente al agua del juego de reflejos más jugado en campamentos. Mismas reglas: se van destapando cartas mientras se recita taco, gato, cabra, queso, pizza, y cuando la carta coincide con la palabra hay que ser quien antes ponga la mano encima del montón.
Las 64 cartas están plastificadas, así que aguantan la piscina, la playa y la lluvia. Vienen en una bolsa de transporte en lugar de caja de cartón, que es justo lo que se rompe cuando el juego viaja en una mochila todo el verano.
De 3 a 8 personas y partidas de diez minutos. A partir de 8 años, aunque funciona con grupos de edades mezcladas porque las reglas se explican en un minuto.