La baraja de póker de 54 cartas es un recurso básico para cualquier espacio de juego. Con ella se pueden jugar clásicos de naipes como el póker, el rummy o el solitario, y también inventar dinámicas propias de grupo. Ocupa muy poco, se guarda en cualquier bolsillo y sirve para ludotecas, centros juveniles, campamentos y encuentros familiares.