Equipar una ludoteca sale mal cuando se empieza por el catálogo. Se acaba con treinta juegos de mesa muy parecidos, ningún sitio para jugar en el suelo y una sala que se llena de cajas antes de recibir a nadie.
La secuencia que funciona es la contraria: primero el espacio, después las edades que van a pasar por él, y solo al final los productos concretos.
Empezar por el espacio
Una sala de ludoteca se reparte bien en cuatro zonas, aunque sean pequeñas y estén marcadas solo con una alfombra o una estantería de por medio.
La zona de mesa, con sillas a la altura de las edades principales. La zona de suelo, despejada, para construcción y juego de movimiento. La zona de juego simbólico, con su mobiliario y sus accesorios a la vista. Y la zona tranquila, con menos estímulo, para quien necesita salir del ruido sin salir de la sala.
Si una de las cuatro no cabe, la que se sacrifica antes es la de mesa, porque una mesa se monta y se recoge y las otras tres dependen de que el espacio esté preparado.
Cuánto material hace falta
Una referencia que funciona en la práctica: un juego disponible por cada tres plazas de la sala, contando solo el material que puede estar en uso a la vez. En una ludoteca de treinta plazas son diez juegos en circulación, no treinta. El resto se guarda y se va rotando por meses, que además mantiene el interés.
La rotación tiene otra ventaja: el material que no sale nunca de la estantería queda identificado en dos o tres meses, y ahí es donde se ve qué compra fue un error.
Equilibrar las cuatro familias
La clasificación ESAR distingue juego de ejercicio, simbólico, de ensamblaje y de reglas. La compra por catálogo se va casi siempre a juego de reglas, porque es lo que más se parece a lo que un adulto entiende por juego, y deja el simbólico y el de ensamblaje en mínimos.
Antes de cerrar el pedido, cuenta cuántas referencias hay de cada familia. Si una de las cuatro se queda en una o dos, el desequilibrio ya está comprado.
Qué comprar el primer año
Lo que sirve para varias edades y admite muchas sesiones: construcción en cantidad, dos o tres juegos simbólicos con accesorios, un fondo de juegos de reglas cortos y algo de expresión oral. Lo específico de una edad concreta, lo caro y lo que solo vale para una actividad puede esperar al segundo año, cuando ya sabes quién viene de verdad a la sala.
Si además prestáis material
El préstamo cambia el trabajo más de lo que parece. Cada juego necesita una lista de piezas pegada dentro de la caja, una bolsa o funda para lo que se sale, y un registro de quién lo tiene. Sin esas tres cosas, un servicio de préstamo pierde material en el primer trimestre y nadie sabe decir dónde.
Materiales para esto
Un ejemplo por familia y una de expresión, de lo que tenemos publicado.
- Cafetera de madera con accesorios: juego simbólico, el que más se usa y el que menos se compra
- Team Tower: ensamblaje en gran formato, para la zona de suelo
- Awalé tamaño L: juego de reglas clásico, dos jugadores, partidas que duran lo que dure el interés
- Speed Cups: rapidez y coordinación, se explica en un minuto y sirve de rotación entre actividades
- Story Cubes Original: expresión oral y narración, para cualquier edad y cualquier tamaño de grupo
El precio, las medidas y las existencias están en cada ficha; aquí no los repetimos para que no queden desfasados.
Consejo de Magelab. Reserva entre un diez y un quince por ciento del presupuesto inicial para la primera reposición. Siempre hay dos o tres juegos que se rompen o desaparecen en los primeros meses, y son justo los que más se usan.
Límites y errores habituales
- Comprar mucha variedad y poca cantidad. Con un solo juego de construcción, ocho criaturas no construyen; se pelean.
- Llenar la estantería. Una sala con todo a la vista se percibe como desorden y el material se usa menos.
- Las edades que damos son las que marca cada fabricante en su ficha, no una recomendación pedagógica nuestra.
- Olvidar el almacenaje en el presupuesto. Cajas, etiquetas y fundas no son un extra, son parte del equipamiento.
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El siguiente paso
En los lotes profesionales están las combinaciones que preparamos por tipo de servicio, con la lista completa de lo que incluye cada una. Si vais a equipar una sala entera, lo más práctico es contarnos las plazas y las edades y que preparemos una selección y un presupuesto.